Pérdida de bienes parcial o totalmente no deducibles

La fracción XIV del artículo 28 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta y la fracción IX del artículo 148 del mismo ordenamiento, establecen que no serán deducibles:

“Las pérdidas derivadas de la enajenación, así como por caso fortuito o fuerza mayor, de los activos cuya inversión no es deducible conforme a lo dispuesto por esta Ley”.

Si una inversión no es deducible por cualquier moti­vo, ya sea por no estar amparada con un comprobante fiscal, no ser propia y normal de las opera­ciones de la entidad, no cumplir con los requisitos de deducibilidad establecidos, etc., es entendible que al perderse el bien motivo de esa inversión no podrá deducirse, pues de origen estaba prohibida la deducción desde el momento mismo en que se efectuó la inversión.

Tratándose de aviones, la mencionada fracción XIV señala que las pérdidas por caso fortuito o fuerza mayor:

“Sólo serán deducibles en la parte proporcional en la que se haya podido deducir el monto original de la inversión. La pérdida se determinará confor­me a lo dispuesto por el artículo 31…” de la Ley del Impuesto Sobre la Renta.

No solo la inversión en aviones está limitada en su deducción, suscitándose con ello la existencia de una parte de la inversión deducible y otra parte no deducible, sino también la efectuada en automóviles.

El noveno párrafo del artículo 31 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta dispone que:

“Para determinar la ganancia por la enajenación de bienes cuya inversión es parcialmente deduci­ble en los términos de las fracciones II (automó­viles) y III (aviones) del artículo 36 de… (la Ley del Impuesto Sobre la Renta), …se considerará la diferencia entre el monto original de la inversión deducible disminuido por las de­ducciones efectuadas sobre dicho monto y el pre­cio en que se enajenen los bienes”.

En términos de la fracción II del artículo 36 referido, lainversión en automóviles sólo es deducible hasta por un monto de $175,000.00 y tratándose de inversiones realizadas en automóviles cuya propulsión sea a través de baterías eléctricas recargables, así como los automóviles eléctricos que además cuenten con motor de combustión interna o con motor accionado por hidrógeno, sólo serán deducibles hasta por un monto de $250,000.00.

La fracción III del artículo 36 referido precisa que en el caso de aviones, la deducción se calculará considerando como monto original máximo de la inversión, una cantidad equivalente a $8’600,000.00.

Supongamos la pérdida por caso fortuito de un auto­móvil no eléctrico que adquirimos en junio de 2018 en la cantidad de $ 200,000 y que se perdió en enero de 2020.

Meses completos de uso: 6 de 2018 y 12 de 2019.

Las inversiones fiscalmente se deducen al momen­to de determinar el impuesto sobre la renta anual y presentar la declaración. Debido a ello la parte no deducida durante 2020 es el saldo pendiente de de­ducir al 31 de diciembre de 2019 (es decir principios de 2020), por tal motivo, en el caso de bienes que se pierden por ejemplo en 2020 no se les considera de­ducción del ejercicio, pues al momento de perderse el saldo por deducir es el mismo que se tiene al inicio del ejercicio.

                Meses acumulados de deducción               18

    Entre:   Total de meses de vida fiscal útil          48     (4 años)

    Igual a: Proporción                                   0.3750 = 37.50%

   Deducción acumulada al mes de enero de 2020:

    Inversión $ 175,000.00 X 37.50% = $ 65,625.00

     Inversión                       $   175,000.00

    Menos: Deducción acumulada          65,625.00

    Igual a: Valor neto                     $   109,375.00

    Por:      Factor de actualización                1.0659

    Igual a: Pérdida deducible        $   116,582.81

El factor de actualización se determinó como sigue:

                     INPC Diciembre 2019          105.9340

      Entre:    INPC Junio 2018                     99.3765

      Igual a:  Factor de actualización         1.0659

Lo antes ejemplificado, también se confirma en lo dispuesto por el primer párrafo del artículo 37 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta que a la letra establece que:

“Las pérdidas de bienes del contribuyente por caso fortuito o fuerza mayor, que no se reflejen en el inventario, serán deducibles en el ejercicio en que ocurran. La pérdida será igual a la cantidad pendiente de deducir a la fecha en que se sufra”.

La inversión se actualiza al último mes de la primera mitad del periodo en que el bien es utilizado, sin embargo, para tales efectos se consideran meses completos de uso. Cuando es impar el número de meses del periodo en que el bien es utilizado, se considera como último mes de la primera mitad el mes inmediato anterior. En el ejemplo se observa que el bien se utilizó solo algunos días del mes de enero de 2020, por lo tanto, al no haber meses completos de uso en 2020, se considera la actualización solo hasta el mes de diciembre de 2019. Si el bien se hubiera utilizado digamos hasta el 20 de mayo de 2020, los meses completos de uso serían 4 (mayo no se cuenta por no ser un mes completo de uso del bien), y por lo tanto en tal caso tomaríamos como numerador el índice del mes de febrero de 2020 (mitad del periodo).

Por: Redacción

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