¿Deben los contribuyentes acumular a sus ingresos las subvenciones que les otorgan las entidades del sector público y son deducibles las erogaciones efectuadas con esos recursos?

De conformidad con el artículo 16 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, no se consideran ingresos acumulables, los ingresos por apoyos económicos o monetarios que reciban los contribuyentes a través de los programas previstos en los presupuestos de egresos, de la Federación o de las Entidades Federativas, siempre que los programas cuenten con un padrón de beneficiarios; los recursos se distribuyan a través de transferencia electrónica de fondos a nombre de los beneficiarios; los beneficiarios cumplan con las obligaciones que se hayan establecido en las reglas de operación de los citados programas, y cuenten con opinión favorable por parte de la autoridad competente respecto del cumplimiento de obligaciones fiscales, cuando estén obligados a solicitarla en los términos de las disposiciones fiscales. El citado numeral, aclara que los gastos o erogaciones que se realicen con los apoyos económicos a que se refiere este párrafo, que no se consideren ingresos acumulables, no serán deducibles para efectos de este impuesto.

Las dependencias o entidades, federales o estatales, encargadas de otorgar o administrar los apoyos económicos o monetarios, deberán poner a disposición del público en general y mantener actualizado en sus respectivos medios electrónicos, el padrón de beneficiarios a que se refiere este párrafo, mismo que deberá contener los siguientes datos: denominación social de las personas morales beneficiarias, el monto, recurso, beneficio o apoyo otorgado para cada una de ellas y la unidad territorial.

La aclaración que hace el artículo 16 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta es pertinente en cuanto a que las erogaciones que se realizan con los recursos recibidos del gobierno no son deducibles, pues sería un doble efecto económico en perjuicio de la hacienda pública no acumular los ingresos y sí deducir las erogaciones. Solo hace falta que el legislador aclare el tratamiento fiscal de aquellos ingresos percibidos del gobierno o de sus organismos descentralizados, que sí son acumulables por el hecho de no ajustarse a lo dispuesto en el párrafo anterior. Se entiende que en tal caso las erogaciones sí deben poder deducirse.

Una tesis que someramente trata este tema, es la siguiente:

Localización

Tesis: XI.1º.A.T.85 A (10ª.), Tribunales Colegiados de Circuito, Semanario Judicial de la Federación, 23 de noviembre de 2018, Décima Época, Tesis Aislada, Administrativa.

Rubro

RENTA. LAS SUBVENCIONES NO REPRESENTAN UN BENEFICIO SUSCEPTIBLE DE APLICARSE DIRECTAMENTE CONTRA EL PAGO DEL IMPUESTO RELATIVO A CARGO, PORQUE DEBEN CONSIDERARSE UN INGRESO ACUMULABLE.

Texto

Las subvenciones son cantidades entregadas en efectivo o en bienes, con la finalidad de incentivar ciertas áreas productivas o de mercado para que los beneficiarios las utilicen en su operación o en sus activos, que no representan un beneficio susceptible de aplicarse directamente contra el pago de alguna contribución (renta) a cargo, porque aunque la Ley del Impuesto sobre la Renta prevé ciertos conceptos que no se considerarán acumulables, dentro de los cuales no hace referencia expresa a las subvenciones o apoyos económicos otorgados por el gobierno, por lo que tienen esa característica e, igualmente, la ley mencionada no condiciona a que las deducciones se realicen con recursos generados por la misma persona moral.

De manera que es legal que la autoridad hacendaria los estime un ingreso acumulable omitido, pues no sólo los ingresos que una sociedad obtenga por su actividad económica serán objeto del impuesto, debido a que la ley citada no señala limitantes específicas, ni acota las fuentes de las que el ingreso podría derivar, dada la enunciación amplia de los artículos 1 y 17 del propio ordenamiento, que establecen que las personas morales están obligadas al pago del tributo respecto de todos sus ingresos, y que acumularán la totalidad de los ingresos en efectivo, bienes, servicios, créditos, o de cualquier otro tipo que obtengan en el ejercicio.

PRIMER TRIBUNAL COLEGIADO EN MATERIAS ADMINISTRATIVA Y DE TRABAJO DEL

DÉCIMO PRIMER CIRCUITO.

Amparo directo 930/2016. Noviembre de 2017. Unanimidad de votos. Ponente: Víctorino Rojas Rivera.

Por: Redacción

¿Qué procede con el ISR e IVA determinados presuntamente por la autoridad fiscal?

En ocasiones, por cualquier circunstancia, dejamos de presentar alguna declaración en la cual tenemos impuesto a cargo, y, derivado de ello, la autoridad nos determina un crédito fiscal, fundamentando esa determinación en el artículo 41 del Código Fiscal de la Federación. El crédito, nos lo determina en cantidad igual al monto mayor pagado en una declaración anterior. Dado que es un crédito fiscal estimado, posteriormente, al determinarlo nosotros correctamente, resulta que el monto realmente adeudado es mayor al monto estimado enterado y entonces nos preguntamos si el pago estimado es acreditable contra el monto real y cómo sería esto. Veamos.

El artículo 41 del Código Fiscal de la Federación precisa que después de tres requerimientos al contribuyente para que presente una declaración, las autoridades fiscales pueden hacerle efectiva a él o al responsable solidario que haya incurrido en la omisión, una cantidad igual al monto mayor que hubiera determinado a su cargo en cualquiera de las seis últimas declaraciones de la contribución de que se trate. Señala que la cantidad pagada no libera a los obligados de presentar la declaración omitida.

El artículo citado, también dispone que cuando la omisión sea de una declaración de las que se conozca de manera fehaciente la cantidad a la que le es aplicable la tasa o cuota respectiva, es decir, por ejemplo, cuando se conoce la cantidad de ingresos gravados para efectos del IVA y la tasa que es aplicable (en este caso 16%), la autoridad fiscal podrá hacer efectiva al contribuyente, una cantidad igual a la contribución que a éste (es decir al contribuyente) le corresponda determinar, sin que el pago lo libere de presentar la declaración omitida. En este caso no hay una estimación de la contribución con base en el monto mayor pagado en cualquiera de las últimas seis declaraciones, sino que se trata de la determinación del impuesto causado.

Recordemos que el tercer párrafo del artículo sexto del Código Fiscal de la Federación señala que corresponde a los contribuyentes la determinación de las contribuciones a su cargo, salvo disposición expresa en contrario y que si las autoridades fiscales deben hacer la determinación, los contribuyentes les proporcionarán la información necesaria dentro de los 15 días siguientes a la fecha de su causación.

Las cantidades pagadas con base en el monto estimado por parte de la autoridad son acreditables. Es el referido artículo 41 el que señala que si el contribuyente presenta una declaración con los datos reales después de haberse notificado al contribuyente la cantidad determinada por la autoridad, dicha cantidad se disminuirá del importe que se tenga que pagar con la declaración que se presente, debiendo cubrirse, en su caso, la diferencia que resulte entre la cantidad determinada por la autoridad y el importe a pagar en la declaración. En caso de que en la declaración resulte una canti­dad menor a la determinada por la autoridad fiscal, la diferencia pagada por el contribuyente únicamente podrá ser compensada en declaraciones subsecuentes.

Opción de deducir gastos como si fueran activos fijos

Las disposiciones fiscales buscan prohibir que una persona deduzca activos fijos como si fueran gastos, dado que estos se deducen totalmente en un ejercicio y aquellos se deducen en porcentajes anuales. Sin embargo, el artículo 74 del Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta establece una opción inversa, es decir, deducir gastos como si fueran activos fijos. Este artículo reglamentario señala lo siguiente:

“Los contribuyen­tes que realicen inversiones de activo fijo y conjuntamente adquieran refacciones para su mantenimiento, que se con­suman en el ciclo normal de operaciones de dicho activo, podrán considerar el monto de esas refacciones dentro del monto original de la inversión del activo fijo de que se trate, pudiéndolas deducir conjuntamente con el citado activo fijo, mediante la aplicación en cada ejercicio, de los por cientos máximos autorizados en la Ley, para el activo de que se tra­te, siempre que dichas refacciones no sean adquiridas por separado de la inversión a la que corresponden y la parte del precio que corresponda a las refacciones se consigne en el comprobante fiscal del bien de activo fijo que se adquiera.

En el caso de que con posterioridad a la adquisición del activo fijo y de las refacciones a que se refiere el párrafo anterior, se efectúen compras de refacciones para reponer o sustituir las adquiridas con la inversión original, se consi­derarán como una deducción autorizada en el ejercicio en el que se adquieran, siempre que reúnan los demás requisitos establecidos en la Ley.”

Consideremos que la fracción I del artículo 36 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta nos señala que:

“Las reparaciones, así como las adaptaciones a las instalacio­nes se considerarán inversiones siempre que impliquen adicio­nes o mejoras al activo fijo.

En ningún caso se considerarán inversiones los gastos por concepto de conservación, mantenimiento y reparación, que se eroguen con el objeto de mantener el bien de que se trate en condiciones de operación”.

El artículo 75 del Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta nos precisa en relación con la fracción I del artículo 36, antes referida, que:

“Se con­sideran como parte de las instalaciones o de los bienes, las reparaciones o adaptaciones que implican adiciones o me­joras al activo fijo, las que aumentan su productividad, su vida útil o permiten darle al activo de que se trate un uso diferente o adicional al que originalmente se le venía dando…”

Los contribuyentes podrán considerar dentro de las in­versiones a que se refiere el artículo 36, fracción I de la Ley, los gastos que se efectúen por concepto de restauración, conservación o reparación de monumentos artísticos e his­tóricos en términos de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, siempre que dicha restauración, conservación o reparación se efectúe conforme a la autorización o permiso que para las mismas hubiera otorgado la autoridad competente para tales efectos. La restauración, conservación o reparación correspondiente deberá realizarse bajo la dirección del Instituto competente.

Por: Redacción

¿Cómo se declaran los ingresos por arrendamiento de un bien inmueble en copropiedad?

El artículo 92 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta precisa que cuando los ingresos de las personas físicas deriven de bie­nes en copropiedad, deberá designarse a uno de los copropieta­rios como representante común, el cual deberá llevar los libros, expedir los comprobantes fiscales y recabar la documentación que determinen las disposiciones fiscales, así como cumplir con las obligaciones en materia de retención de impuestos.

Los copropietarios responderán solidariamente por el incum­plimiento del representante común.

El primer párrafo del artículo 199 del Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala que los comprobantes fiscales que deben expedir las personas físicas que obtienen ingresos por otorgar el uso o goce temporal de bienes inmuebles, deberán reunir además de los requisitos generales que debe contener cualquier comprobante fiscal, el de señalar el número de cuenta predial del inmueble de que se trate o, en su caso, los datos de identificación del certificado de partici­pación inmobiliaria no amortizable. Por su parte, el subyacente segundo párrafo precisa que tratándose de ingresos derivados de bienes en copropie­dad, será el representante común quien expida los compro­bantes respectivos.

El quinto párrafo del artículo 142 del Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala que los contribuyentes podrán nombrar a un representan­te común para que a nombre de los copropietarios sea el encargado de realizar el cálculo y entero de los pagos provi­sionales del Impuesto.

Por su parte, el artículo 145 del Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala que tratándose de in­gresos que deriven de otorgar el uso o goce temporal o de la enajenación de bienes, cuando dichos bienes estén en copro­piedad deberán presentar sus declaraciones de pagos provi­sionales y del ejercicio, tanto el representante común como los representados, por la parte proporcional de ingresos que les correspondan. Para efectos del párrafo anterior, cada contribuyente po­drá deducir la parte proporcional de las deducciones relati­vas al periodo por el que se presenta la declaración.

Por: Redacción