Aplicación de la facilidad para el pago de créditos fiscales por una entidad federativa como ayudante de sus entes públicos

La Resolución Miscelánea Fiscal faculta a que las Entidades Federativas a realizar el pago de los créditos fiscales que no hubieran sido cubiertos por los entes públicos sobre los cuales ejer­za control presupuestario, siempre que tales entidades cuenten con la aprobación que emita el congreso del Estado, la cual permita disponer de los recursos para los efectos referidos, y se cuente con la corres­pondiente publicación en la gaceta legislativa o periódico oficial en tér­minos de las leyes locales que correspondan, misma que se deberá adjuntar a la presentación del aviso en términos de la ficha de trámite 293/CFF “Aviso para realizar el pago del crédito fiscal a cargo de un ente público”. Lo anterior, sin perjuicio de haberse iniciado el procedi­miento administrativo de ejecución en contra del ente público, el cual será suspendido una vez que se realice el pago total de la deuda.

Asimismo, en el caso de existir créditos fiscales controvertidos, el ente público deberá desistirse de las instancias legales ejercidas antes de la presentación del citado aviso.

Se señala que se entenderá por “entes públicos de la entidad federa­tiva”, lo señalado en la fracción IX del artículo 2, de la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, la cual se re­fiere a:

  1. Entes Públicos: los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, los organismos autónomos de las Entidades Federativas; los Munici­pios; los organismos descentralizados, empresas de participación estatal mayoritaria y fideicomisos de las Entidades Federativas y los Municipios, así como cualquier otro ente sobre el que las Entida­des Federativas y los Municipios tengan control sobre sus decisio­nes o acciones. En el caso de la Ciudad de México, el Poder Ejecutivo incluye adicionalmente a sus alcaldías;

La fracción X del citado artículo señala como Entidades Federativas: los Estados de la Federación y la Ciudad de México.

Por: Redacción

Las asociaciones religiosas deben considerarse personas morales con fines no lucrativos

En julio de 1992 se promulgó una Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. A partir de ello se les concedió a dichas agrupaciones personalidad jurídica, pero deben cumplir con las obligaciones de cualquier organización residente en México. Para que una asociación religiosa sea reconocida como tal y ostentar con ello una personalidad jurídica, debe registrarse ante la Secretaría de Gobernación.

Fiscalmente, las Asociaciones Religiosas se regulan conforme al título tercero de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, es decir, como personas morales con fines no lucrativos.

La fracción XVI del artículo 79 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala como personas morales con fines no lucrativos a las asociaciones o sociedades civiles organizadas con fines políticos, o asociaciones religiosas constituidas de conformidad con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

El Servicio de Administración Tributaria nos informa que como solicitante del registro constitutivo ante la Secretaría de Gobernación, se debe acreditar de la iglesia o agrupación religiosa que:

– Se ha ocupado, preponderantemente, de la observancia, práctica, propagación, o instrucción de una doctrina religiosa o de un cuerpo de creencias religiosas.

– Ha realizado actividades religiosas en la República Mexicana por un mínimo de 5 años y cuenta con notorio arraigo entre la población, además de haber establecido su domicilio en la República.

– Los miembros aportan bienes suficientes para cumplir con su objeto.

– Cuenta con estatutos en los términos del segundo párrafo del artículo 6 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público; y,

– Tiene capacidad de adquirir, poseer o administrar, exclusivamente, los bienes que sean indispensables para su objeto.

La autoridad fiscal también nos responde al cuestionamiento del tratamiento fiscal que tienen para las Asociaciones Religiosas las ayudas o cuotas recibidas de los feligreses como pago por servicios religiosos. Señala que:

“Al igual que las ofrendas, limosnas, dádivas u óbolos se consideran ingresos propios por los que no se paga el impuesto sobre la renta, por tratarse de ingresos obtenidos en la realización de su objeto previsto en sus estatutos, siempre que tales ingresos se apliquen a los fines religiosos y no sean distribuidos a sus integrantes.”

Por: Redacción