No debemos deducir gastos que deban ser considerados activos fijos

Hay gastos que para fines fiscales deben formar parte del monto de adquisición de un activo, es decir, no podemos deducirlos totalmente, sino en porcentajes anuales al igual que la inversión a la cual son inherentes. Digamos que el monto de adquisición de un activo debe incluir además todos los gastos necesarios para dejarlo en condiciones de uso en las instalaciones del comprador (seguros, fletes, honorarios, comisiones sobre compras, etc.)

En relación con lo comentado, hay un criterio no vinculativo del Servicio de Administración Tributaria que refiere el tema de gastos que deben formar parte de las inversiones.

7/ISR/NV Deducción de Inversiones tratándose de activos fijos.

El artículo 25, fracción IV de la Ley del ISR, señala que los contribuyentes podrán efectuar la deducción de inversiones.

El activo fijo por ser considerado una inversión conforme a lo previsto en los artículos 31 y 32, primer y segundo párrafos de la Ley del ISR, únicamente se deduce mediante la aplicación, en cada ejercicio, de los por cientos máximos autorizados que establece dicha Ley sobre el monto original de la inversión.

Por lo anterior, se considera una práctica fiscal indebida:

I. Deducir inversiones en activo fijo, dándoles el tratamiento fiscal aplicable a los gastos, como acontece tratándose de las siguientes adquisiciones:

a) De cable para transmitir datos, voz, imágenes, etc., salvo que se trate de adquisiciones con fines de mantenimiento o reparación.

b) De bienes, como son los refrigeradores, enfriadores, envases retornables, etc., que sean puestos a disposición de los detallistas que enajenan al menudeo los refrescos y las cervezas.

II. Asesorar, aconsejar, prestar servicios o participar en la realización o la implementación de las prácticas anteriores.

Por: Redacción

Inadecuado efecto de la deducción inmediata en el monto de los pagos provisionales de ISR

Respecto de las inversiones efectuadas entre septiembre de 2015 y diciembre de 2018, a los contribuyentes se les estableció la posibilidad de deducir sus inversiones en activos fijos en forma inmediata, esto según disposiciones transitorias de la Ley del Impuesto Sobre la Renta de 2016 y del Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 18 de enero de 2017. Sin embargo, en tales disposiciones se precisó que para determinar el coeficiente de utilidad con el cual se deben determinar los pagos provisionales de impuesto sobre la renta, las personas morales contribuyentes:

“Adicionarán a la utilidad fiscal o reducirán de la pérdida fiscal del ejercicio por el que se calcule el coeficiente, según sea el caso con el importe de la deducción…”.

Para efectuar los pagos provisionales del impuesto sobre la renta que les corresponden, las personas morales requieren determinar un coeficiente de utilidad, según lo establece el artículo 14 de la Ley que regula dicha contribución y conforme a lo antes señalado, por el último ejer­cicio de 12 meses, conforme a cualquiera de las dos fórmulas siguientes, según haya resultado en dicho ejercicio utilidad o pérdida fiscal.

Fórmula 1                          Fórmula 2

Utilidad fiscal                  (Pérdida fiscal)

Más:      Deducción                        Deducción

inmediata                          inmediata

Igual a: Total                                    Total

Entre:   Ingresos                             Ingresos

nominales                         nominales

Igual a: C o e f i c i e n t e d e u t i l i d a d

Para aplicar la fórmula 2, se requiere que la pérdida fiscal, más el efecto de la deducción inmediata, se convierta en utilidad fiscal, por ejemplo:

Pérdida fiscal                   $  (100)

Más:      Deducción inmediata  $   150

Igual a: Utilidad fiscal                  $ 50

Son inadecuadas las disposiciones

Las disposiciones fiscales debieran estable­cer que en aquellos casos en los que se efectúa de­ducción inmediata el coeficiente de utilidad conside­rara solamente la diferencia entre esta y la deducción a tasas normales. Veamos por qué:

Supongamos los datos abreviados del ejercicio fiscal 2018.

– Ingresos nominales $ 100,000

– Deducción inmediata $ 9,300

– Deducción a tasas normales $ 2,500

– Utilidad fiscal $ 20,000

Si en ese ejercicio de 2018 efectuamos la deducción inmediata, en sustitu­ción de la deducción normal de nuestras inversiones en activos fijos, el coeficiente de utilidad con los datos de ese año se determinaría como sigue:

Utilidad fiscal                  $    20,000

Más:      Deducción inmediata          9,300

Igual a: Total                               29,300

Entre:   Ingresos nominales       $ 100,000

Igual a: Coeficiente de utilidad    0.2930

Si hubiésemos efectuado deducción normal en susti­tución de la deducción inmediata nuestra utilidad fis­cal hubiera sido mayor, pero el coeficiente de utilidad menor. Veamos por qué:

Utilidad fiscal con deducción inmediata $ 20,000

Más:      Deducción inmediata                       9,300

Igual a: Utilidad fiscal sin deducción inmediata $   29,300

Menos: Deducción normal                                                   2,500

Igual a: Utilidad fiscal con deducción normal      $  26,800

Con estos datos, al considerar la deducción normal en sustitución de la deducción inmediata, el coefi­ciente de utilidad se determinaría como sigue:

Utilidad fiscal                  $    26,800

Entre:   Ingresos nominales  $ 100,000

Igual a: Coeficiente de utilidad    0.2680

La finalidad de que el legislador haya establecido que se debe sumar el monto de la deducción inmediata para determinar el coeficiente de utilidad, es que no se afecte dicho coeficiente con una deducción no co­mún, sino extraordinaria, sin embargo, dejó de consi­derar que, al contribuyente, derivado de su actividad normal, le corresponde un coeficiente de utilidad del 0.2680 según nuestro ejemplo. Lo que debió estable­cer es que el contribuyente sumara la diferencia en­tre la deducción normal y la inmediata, como sigue:

Deducción inmediata                  $ 9,300

Menos: Deducción a tasas normales      2,500

Diferencia                                         $ 6,800

Utilidad fiscal                                  $ 20,000

Más:      Diferencia entre

Deducción inmediata y

deducción normal                                 6,800

Igual a: Total                                         26,800

Entre:   Ingresos nominales             $ 100,000

Igual a: Coeficiente de utilidad          0.2680

Como se observa, de haberse establecido este pro­cedimiento el contribuyente determinaría sus pagos provisionales de impuesto sobre la renta con el coefi­ciente que efectivamente le corresponde de acuerdo con la normalidad de sus operaciones. Al no estatuir­se de esta manera ocurre como en muchos de los casos que se les otorga un beneficio a los contribu­yentes: hay en los estímulos fiscales que se otorgan un perjuicio colateral.

Lo antes explicado afectará a los contribuyentes que estén determinando sus pagos provisionales de impuesto sobre la renta con un coeficiente de utilidad que corresponda a los ejercicios fiscales 2015 a 2018. Por ejemplo, respecto de los pagos provisionales del ejercicio fiscal 2020, si a una persona moral se le suscitó una pérdida fiscal en 2019, debe considerar el coeficiente de utilidad de 2018 y así sucesivamente hacia atrás.

Por: Redacción

Intereses sobre acciones de sociedades mercantiles que deben considerarse dividendos

Las utilidades que las sociedades mercantiles reparten entre sus accionistas se convierten en dividendos (del latín “dividere”, que significa “dividir”). El ingreso que obtiene cada accionista es un dividendo. Sin embargo, los dividendos no solo están representados por aquellas cantidades que las sociedades acuerdan entregarles a sus socios o accionistas, sino que el artículo 140 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta contempla otros supuestos en los cuales se presume la existencia de dividendos, por ejemplo, cuando hay erogaciones no deducibles que benefician a los accionistas, o cuando a estos se les hacen préstamos que no son consecuencia normal de las operaciones de la per­sona moral, o convenidos a plazos mayores de un año o cuando el interés pactado es inferior a la tasa que fija la Ley de Ingresos de la Federación para la prórroga de créditos fiscales (menor al 0.98% mensual). Sin embargo, en esta ocasión nos referiremos al supuesto de la existencia de dividendos que señala la fracción I del mencionado artículo 140:

“I. Los intereses a que se refieren los artículos 85 y 123 de la Ley General de Sociedades Mercantiles y las participaciones en la utilidad que se paguen a favor de obligacionistas u otros, por sociedades mercantiles residentes en México o por sociedades nacionales de crédito.”

Pues bien, el artículo 123 de la Ley General de Sociedades Mer­cantiles establece que en los estatutos de una socie­dad se podrá establecer que las acciones, durante un período que no exceda de tres años, contados desde la fecha de la respectiva emisión, tengan derecho a intereses no mayores del nueve por ciento anual en favor de sus propietarios. A estos intereses se refiere el último párrafo del artículo 10 y el artículo 140, am­bos de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, precisan­do que debe dárseles el tratamiento fiscal de dividen­dos. En otras palabras, no obstante que la legislación mercantil establece que el pago sobre las acciones en el caso señalado es un interés, fiscalmente debe dárseles el tratamiento de dividendo. Las personas morales que distribuyan estos dividendos deben calcular el impuesto sobre los mismos a la tasa del 30%, el cual tendrá el carácter de definitivo.

Por: Redacción

¿Puedo ceder mis derechos sobre el cobro por la renta de un inmueble?

Una persona bien puede renunciar a su derecho de gozar de las rentas de un bien inmueble por el simple hecho de que desea que otra persona goce de ese beneficio, es decir, todo ello a título gratuito.

Cuando una persona es propietaria de un bien pero no disfruta de él o de sus beneficios se dice que es nudo propietario. La persona que goza de los beneficios del inmueble pero sin ser el propietario se denomina usufructuario.

No obstante, no solo la cesión de derechos al cobro de rentas se puede dar de manera gratuita, sino que si una persona que es propietaria de un inmueble o puede gozar de los frutos del arrendamiento de este, le otorga a otra mediante un contrato el derecho a cobrar las rentas, con el beneficio de que el adqui­rente le anticipe las rentas o se las pague en una cantidad menor, deberá considerar que tendrá una deducción bajo la figura de intereses. Veamos por qué.

El cuarto párrafo del artículo octavo de la Ley del Impuesto Sobre la Renta dispone que la cesión de derechos sobre los ingresos por otorgar el uso o goce temporal de inmuebles debe considerarse por los contribuyentes como una operación de finan­ciamiento. La cantidad que se obtenga por la cesión se tratará como préstamo, debiendo acumularse las rentas devengadas conforme al contrato, aun cuando éstas se cobren por el adquirente de los derechos. La contraprestación pagada por la cesión se tratará como crédito o deuda, según sea el caso, y la dife­rencia con las rentas tendrá el tratamiento de interés. El importe del crédito o deuda generará ajuste anual por inflación, el que será acumulable o deducible, se­gún sea el caso, considerando para su cuantificación, la tasa de descuento que se haya tomado para la cesión del derecho, el total de las rentas que abarca la cesión, el valor que se pague por dichas rentas y el plazo que se hubiera determinado en el contrato, en los térmi­nos que establezca el Reglamento de la Ley del Impuesto Sobre la Renta. Aclaremos todo esto, mediante un ejemplo.

Persona A arrendadora, propietaria de un inmueble, recibirá de una persona B arrendataria rentas en la cantidad de $ 108,000. La persona A firma un contra­to con la persona C por medio del cual esta cobrará las rentas a la persona B, pagándole a la persona A la cantidad de $ 90,000. La diferencia de $ 18,000 se considerará interés. El que se den casos en que una persona conceda a otra el derecho a cobrar las rentas a cambio de pagar un interés puede deberse a que le resulte conveniente por ejemplo delegar las funciones de administración del inmueble y gestión de cobranza.

En nuestro ejemplo y de acuerdo con lo expuesto, la persona A deberá considerar como ingreso $ 108,000 y tendrá un gasto por intereses pagados de $ 18,000. La persona C solamente tendrá un ingreso en la cantidad de $ 18,000 por concepto de intereses. La persona B tendrá un gasto por arrendamiento en la cantidad de $ 108,000.

El artículo 8 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta es aplicable tanto a personas físicas como morales, pues se encuentra en el Título I de la Ley del Impuesto Sobre la Renta “Disposiciones Generales”, situación que se aclara porque según lo hemos visto, el artículo precisa que se debe determinar ajuste anual por inflación, el cual solo debe ser determinado por las personas morales, y por consiguiente, pese a que el artículo no hace excepción, consideramos que en esta parte no es aplicable a las personas físicas.

Los asientos contables por la persona A, serán como sigue:

Cuando recibe el importe anticipado:

Bancos                $ 90,000

Préstamos         $ 90,000            

Las rentas se irán acumulando según la periodicidad de las rentas que establezca el contrato y con cada vencimiento de rentas se cancelará pasivo. Digamos que el asiento total quedaría como sigue.

Gastos financieros         $ 18,000

Préstamo                           $ 90,000            

Ingresos                          $ 108,000

Sintetizando los efectos de los dos asientos contables, tendríamos un cargo a bancos por $ 90,000, un cargo a gastos financieros por $ 18,000 y un abono a ingresos por $ 108,000. Toma sentido que los $ 18,000 se consideren el financiamiento que costo el obtener el dinero en forma anticipada.

Por: Redacción