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Tratamiento fiscal del pago del deducible y del endoso de las facturas a las aseguradoras

El endoso es un medio de transmisión de la pro­piedad de títulos de crédito. Indebidamente en la práctica comercial se ha supuesto que fir­mando una factura en su reverso queda transferida la propiedad del bien que ampara. Esto no tiene sus­tento legal.

Uno de los requerimientos de las aseguradoras para pagar una indemnización respecto de un bien ase­gurado, cuando ocurre el evento contra el cual se hizo el aseguramiento, es que el asegurado endose a favor de la institución aseguradora la factura que ampara la propiedad del bien. Este requerimiento se hace a fin de que la empresa aseguradora pase a ser la propietaria del bien siniestrado y pueda ejercer las acciones legales procedentes en contra de los res­ponsables de los daños a dicho bien, ello con la fina­lidad de recuperar parcial o totalmente el monto de la indemnización por ellas pagado. Tal exigibilidad debe estar sustentada en una de las cláusulas del contrato de aseguramiento ya que de no ser así no se le po­dría exigir al asegurado como requisito para pagarle la indemnización. El asegurado debe leer el contrato.

Una tesis que respalda el criterio de que el endoso de una factura no es el medio idóneo para transmitir la propiedad de un bien mueble son las si­guientes:

Localización: Novena Época. Instancia: Pleno. Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Ga­ceta V, Marzo de 1997. Página: 136. Tesis: P. XL/97

Tesis Aislada. Materia(s): Civil

ENDOSO. LA SOLA FIRMA AL REVERSO DE LA FACTURA DE UN AUTOMOVIL NO LO CONSTI­TUYE, PERO SI ES UN INDICIO DE QUE EXISTIO UNA TRASLACION DE DOMINIO.

La propiedad de los bienes muebles (automotores) normalmente se transmite por compraventa, dona­ción, permuta, herencia, pago de adeudo o inclusive prescripción, mas no por endoso, pues éste es una forma de transmisión propia de los títulos de crédi­to y no de los automóviles, según se desprende del contenido de los artículos 26 y 33 de la Ley General de Títulos y Operaciones de Crédito. Sin embargo, no escapa a la consideración de este alto tribunal la práctica comercial reiterada, de firmar al reverso de la factura de un automóvil, una vez que se ha concer­tado la compraventa; lo cual, si bien técnica y legal­mente no constituye un endoso mercantil, en cambio, conforme al uso comercial, constituye un indicio de la cesión de derechos o compraventa, según haya sido la operación concertada. Esta circunstancia, aunada al hecho de que el vehículo se encontró en posesión del quejoso, adquiere particular relevancia si se toma en consideración que conforme al artículo 798 del Código Civil, la posesión da la presunción de ser pro­pietario a quien la detenta, por lo que adminiculados ambos elementos de convicción puede concluirse el interés jurídico del solicitante del amparo para defen­der la propiedad del automotor.

Amparo en revisión 1125/95. 16 de enero de 1997. Unanimi­dad de diez votos. Ausente: José Vicente Aguinaco Alemán. Ponente: Mariano Azuela Güitrón. Secreta­rio: Francisco J. Sandoval López.

El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el cuatro de marzo en curso, aprobó, con el número XL/1997, la tesis aislada que antecede; y determinó que la votación es idónea para integrar tesis jurispru­dencial. México, Distrito Federal, a cuatro de marzo de mil novecientos noventa y siete.

El que la indemnización no se considere contrapres­tación no quita que por otra parte se puede transferir la propiedad mediante su venta, pero son dos even­tos separados.

Cuando por ejemplo una aseguradora recupera un vehículo robado y este fue desvalijado o bien en un accidente se declara la pérdida total, la aseguradora solicita que se le enajene el bien para que pueda co­mercializarlo, es decir, necesita ser propietaria para tales efectos. Cuando el vehículo no aparece lo que le paga al asegurado es una indemnización. En este caso no hay enajenación porque no se puede ena­jenar algo que no se tiene. Alternativamente algunas aseguradoras en este último supuesto le piden al ase­gurado que les facture el bien a valor de un peso en la contingencia de que pudieran recuperar el bien. Si conforme a este debe enajenarse el bien, en su caso, debe expedirse una factura y trasladar el IVA por el precio de venta. La indemnización, no genera IVA. Sobre el tema, es importante tener en consideración el criterio interno del Servicio de Administración Tri­butaria 5/IVA/NV, el cual fue emitido por el Órgano Administrativo Desconcentrado en los términos si­guientes:

5/IVA/NV. Enajenación de efectos salvados.

Del artículo 1 de la Ley sobre el Contrato de Seguro, se deriva que el resarcimiento del daño o pago de una suma de dinero realizado por las empresas aseguradoras al verificarse la eventua­lidad prevista en los contratos de seguro, tiene su causa en los propios contratos, por lo que es­tas operaciones no pueden considerarse como costo de adquisición o pago del valor de los efectos salvados para dichas empresas.

Por lo anterior, se considera una práctica fiscal indebida:

I. Expedir un CFDI que señale como precio o contraprestación por la enajenación de los efectos salvados, la cantidad pagada o resarcida por una empresa aseguradora al verificarse la eventualidad prevista en un contrato de seguro contra daños.

II. Calcular el IVA y trasladarlo a una empresa aseguradora que adquiera los efectos salvados, considerando como valor la cantidad a que se re­fiere la fracción anterior, expidiendo para tal caso un CFDI que señale como monto del IVA trasla­dado, el calculado conforme a esta fracción.

III. Deducir o acreditar fiscalmente el IVA con base en los comprobantes fiscales a que se refie­ren las anteriores fracciones I y II.

IV. Considerar como costo de adquisición de los efectos salvados, para el artículo 27 del Re­glamento de la Ley del IVA, la cantidad a que se refiere la citada fracción I.

V. Asesorar, aconsejar, prestar servicios o parti­cipar en la realización o la implementación de cualquiera de las prácticas anteriores.

Resumiendo lo expuesto. Lo que genera la obliga­ción de una aseguradora de entregar cantidades de dinero a un asegurado, es la verificación de la contin­gencia contra la cual se aseguró un bien. De no dar­se esta ocurrencia, no existiría ningún pago. Así de simple. Luego entonces, resulta entendible el criterio del Servicio de Administración Tributaria en el senti­do de que las indemnizaciones no generan IVA y, si indebidamente a esa indemnización se le está dando la característica de contraprestación, el IVA que se suscita es improcedente y de ello la improcedencia de su acreditamiento por parte de la aseguradora.

El asegurado debe ver las condiciones de su contra­to. Por ejemplo ¿qué pasa si el contrato establece que en el caso de ocurrir un siniestro, el asegurado recibirá como indemnización un monto igual al 70% de valor factura y efectivamente lo recibe? ¿Y si des­pués de recibirla factura el vehículo digamos en $ 20,000.00? Este importe lo recibe por la enajenación del vehículo. En esta consideración, el asegurado debe ver las condiciones del contrato para ver si es que es factible que exista la enajenación del vehículo y sobre todo, acorde a lo que señala la autoridad, no se disfrace la indemnización como precio de venta de un vehículo usado, pues, como lo hemos señalado, esto es improcedente.

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