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Determinación de un crédito fiscal a partir de la existencia de una discrepancia fiscal

Determinación de un crédito fiscal a partir de la existencia de una discrepancia fiscal

Cuando una persona tiene erogaciones superiores a sus ingresos, sin que pueda demostrar el origen de ese excedente, puede caer en el supuesto de que la autoridad le determine una discrepancia fiscal, es decir, un ingreso omitido. El artículo 91 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta señala que en este caso las autoridades fiscales procederán como sigue:

I. Notificaran al contribuyente, el monto de las eroga­ciones detectadas, la información que se utilizó para conocerlas, el medio por el cual se obtuvo y la discre­pancia resultante.

II. Notificado el oficio, el contribuyente contará con un plazo de veinte días para informar por escrito a las autoridades fiscales, contados a partir del día si­guiente a la fecha de notificación, el origen o fuente de procedencia de los recursos con que efectuó las erogaciones detectadas y ofrecerá, en su caso, las pruebas que estime idóneas para acreditar que los recursos no constituyen ingresos gravados. Las au­toridades fiscales podrán, por una sola vez, requerir información o documentación adicional al contribu­yente, la que deberá proporcionar en los términos siguientes, los cuales se consignan en el artículo 53, inciso c), del Código Fiscal de la Federación:

1) Se contará con un plazo de quince días contados a partir del día siguiente a aquel en que surta efectos la notificación de la solicitud respectiva.

2) El plazo se podrá ampliar por las autoridades fis­cales por diez días más, cuando se trate de informes cuyo contenido sea difícil de proporcionar o de difícil obtención.

III. Acreditada la discrepancia, ésta se presumirá in­greso gravado y se formulará la liquidación respectiva, considerándose como ingresos omitidos el monto de las erogaciones no aclaradas y aplicándose la tarifa anual con la cual las personas físicas determinan su impuesto anual (consignada en el artículo 152 de la Ley del Impuesto Sobre la Renta), al resultado así obtenido.

Otro elemento que es fundamental para que un con­tribuyente pueda tener en un ejercicio fiscal mayores egresos que ingresos deriva de la utilidad fiscal del contribuyente del ejercicio anterior, esta figura, deriva de dos principios contables: el de negocio en marcha y de periodo contable.

Si una persona obtiene en un ejercicio fiscal una uti­lidad fiscal de $ 800 y en el ejercicio siguiente tiene ingresos por $ 400 y egresos por $ 600, la autoridad fiscal le requerirá al contribuyente aclare de dónde salieron los recursos para tener egresos de $ 600 si sus ingresos solo fueron de $ 400. La respuesta es que de los $ 800 del año anterior.

Sea la razón que fuere, el origen de los recursos debe ser lícito y comprobable, por lo tanto, es impor­tante que el lector tome consciencia de lo importante de ser ordenado en sus cosas y siempre que medie flujo de efectivo se asegure de que las cosas que­dan respaldadas correctamente.

Por: Redacción

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